Una de las reformas que se acometió en el siglo XVI, tras el derrumbe de la cubierta de la zona sur de la nave central, fue el añadido tras el ábside mayor de una «chirola» que se utilizaría como sacristía a partir de esta fecha.

Rematada con cabecera poligonal, está decorada con grisallas sobre fresco realizadas por el artista italiano Antonio Stella que muestran escenas de la Pasión de Cristo.

La cubierta está resuelta con arcos de medio punto decorados con motivos manieristas que cierran las bóvedas de terceletes típicamente góticas.